11 de enero de 2013

Cuento de navidad

Scrooge era de puño apretado, un viejo pecador exprimidor, escurridizo, 
codicioso, raedor, y avaricioso. Duro y encerrado en sí mismo que tenía un 
negocio junto con su difunto amigo Marley, quien hace 7 Navidades, porque era 
Navidad, había muerto. Nadie en las calles le hablaba, pues sabían bien la 
respuesta venidera. 
La mañana anterior a la víspera de Navidad, Fred, el sobrino de Scrooge, lo 
visita a su despacho para desearle
Felices Navidades e invitarlo a cenar a casa. 

Scrooge rechaza rotundamente la invitación, es grosero y huraño y juzga a su 
sobrino por no tener mucho dinero. Fred, a pesar de la negativa de su tío, se 
retira amablemente y sin enojo alguno. 
Poco después, un par de caballeros le pidieron a Scrooge que hiciera un donativo 
caritativo para la gente pobre; no obstante y como era de esperarse, Scrooge se 
negó a ayudarlos y cuestionó la utilidad de los asilos y las cárceles para la gente 
necesitada. 







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